Steam Deck 2 apostaría por una APU estándar de AMD y no por un chip semipersonalizado para llegar mejor preparada a 2028
por Edgar OteroSteam Deck 2 volvería a situarse en el horizonte de 2028, pero el dato más interesante de la nueva filtración no es tanto la fecha como el cambio de enfoque en el procesador. Según la información atribuida a KeplerL2, Valve dejaría atrás la idea de una APU semipersonalizada y optaría por un chip estándar de AMD, una decisión que podría darle más flexibilidad a la hora de lanzar la consola y evitar parte de los problemas que arrastra el mercado de componentes.
La lectura técnica es bastante clara. En lugar de esperar a que AMD ajuste un diseño específico para Valve, la compañía usaría una APU comercial ya existente y adaptaría SteamOS a ella. Eso permitiría escoger una solución más cercana al mejor hardware disponible en el momento del lanzamiento y reducir el riesgo de quedarse atada a un silicio que envejezca antes de tiempo o llegue tarde al mercado por culpa de la cadena de suministro.
La idea encaja con lo que ya contamos cuando se filtró que Steam Deck 2 no llegaría hasta 2028 y apuntaría a Zen 6 y RDNA 5. La clave no sería solo dar más rendimiento bruto, sino asegurarse de que ese salto se sienta realmente como nueva generación y no como una revisión más en un mercado lleno de dispositivos portátiles que se renuevan casi cada año.
Valve quiere evitar que su próxima portátil nazca condicionada por el calendario del silicio
En la Steam Deck original, el uso de una APU personalizada tenía sentido porque ayudaba a construir un equilibrio muy medido entre CPU, GPU, consumo y coste. Pero en un mercado que desde 2022 se ha llenado de equipos de ASUS, Lenovo, MSI y otros fabricantes, esperar demasiado puede volverse en contra. Si el chip propio se retrasa mientras el resto de la industria sigue avanzando, la portátil corre el riesgo de llegar con especificaciones menos competitivas o con un precio demasiado alto.
Con una APU estándar, Valve podría apoyarse en una plataforma ya madura de AMD y trabajar sobre lo que mejor encaje en autonomía, calor y rendimiento. Todo apunta a que la compañía seguiría teniendo margen para ajustar el TDP y el comportamiento del sistema, pero sin cargar con la rigidez de un desarrollo semipersonalizado. En una consola portátil, donde cada vatio y cada grado cuentan, esa flexibilidad puede ser tan importante como la propia potencia.
Además, esta decisión también se entiende mejor si se mira el contexto de componentes. La actual crisis de memoria sigue afectando a todo el hardware de consumo y ya hemos visto cómo incluso otras máquinas futuras podrían verse alteradas por esa presión. De hecho, hace apenas unas horas se hablaba de que la PlayStation 6 portátil podría llegar antes que Steam Deck 2, en parte dentro del mismo marco de rumores y tensiones de suministro.
Por ahora todo sigue en el terreno de la filtración, pero el cambio de estrategia tiene sentido. Valve no necesita ganar la carrera de los lanzamientos anuales, sino llegar con una máquina equilibrada, bien afinada y con un salto claro frente a la Deck actual. Si para lograrlo le conviene más un chip estándar de AMD que una APU diseñada a medida, la decisión parece bastante lógica.
Fin del Artículo. ¡Cuéntanos algo en los Comentarios!




